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Objetivo: frustrar un gobierno de Castillo

La gritería sobre el fraude copia la de Trump en EE.UU. y de Netanyahu en Israel.

“Cuando el debate se ha perdido, la calumnia es la herramienta del perdedor”

Sócrates

Publicado: 2021-06-15


Se asiste en el país al desenvolvimiento de un plan, concebido hace mucho por los perdedores de la elección y encaminado a quitar legitimidad al gobierno escogido en las urnas. Un plan que ahora está en la fase de la impugnación de actas y que, fracasado en esta etapa, puede conducir al Perú a un pantano profundo.

El plan de la señora K y sus allegados no tiene nada de original. Gritar “fraude” es lo que han hecho en estos tiempos otros derrotados personajes de la derecha en el mundo. Trump y Netanyahu, antes que ella, han adjudicado su fracaso en las urnas a malos manejos del adversario. López Aliaga en la primera vuelta y Fujimori en la segunda han hecho simples copias para consumo local.

Que en el caso peruano ese plan no es de hoy lo prueban los intentos de desacreditar, de antemano, a la autoridad electoral. Para ello calumniaron al presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Jorge Salas Arenas, a quien señalaron como “defensor de terroristas” con el propósito de apartarlo del cargo, dado que no es una persona a quien puedan manejar. Desde entonces, esto es, antes del 6 de junio, se preparaban para sabotear el resultado de la segunda vuelta.

Con el conocimiento paulatino de los resultados –que nunca encabezó Fujimori y que corresponden casi exactamente a los obtenidos en la noche del domingo 6 por el conteo rápido de IPSOS–, se lanzó la versión del “fraude en las mesas” sin aportar prueba alguna. Para buscar pruebas entraron entonces en acción los costosos abogados de los estudios más exitosos de Lima, que han presentado impugnaciones en términos profesionalmente penosos: fuera del plazo establecido, sin pagar la tasa exigida por la ley y alegando motivos propios de un tinterillo, esto es, carentes de base legal.

Es que el propósito de inundar con impugnaciones a las autoridades electorales no busca anular mesas sino desacreditar el proceso electoral. El despliegue de abogados caros en todo el país persiguió producir un efecto imagen a partir de cientos de impugnaciones no aceptadas por los jurados y por el JNE. Creen que, incorporando una alegada “parcialidad” de las autoridades electorales, puedan demostrar que el proceso está viciado.

En este momento, las apelaciones son de conocimiento del JNE. No todos sus integrantes son garantía de independencia al decidir, pero es improbable que se atrevan a dar vuelta a resultados que no solo han sido producidos en las urnas sino que han sido validados en primera instancia por los jurados electorales especiales. Intentar que Fujimori gane en el local del Campo de Marte lo que no ha ganado en 86,488 mesas electorales es una maniobra altamente riesgosa, de consecuencias imprevisibles. Puede incendiar la pradera.

Pero la conjura para frustrar el gobierno de Castillo ya tiene prevista la siguiente etapa. Si la torpe grita del fraude no tiene éxito, el siguiente episodio tendrá lugar en el Congreso. En esto, como lo saben bien PPK y Vizcarra, el fujimorismo tiene experiencia y maña. Basta que se alíen con los parlamentarios de López Aliaga, De Soto y Acuña para contar con una mayoría con la cual hostigar y trabar todo lo que intente Castillo, esté bien o mal encaminado.

Para la DBA todo vale

La derecha bruta y achorada no tiene reparos en los medios que usa, conforme vemos en estos días. A la vista están la campaña para sabotear al Cusco como destino turístico debido a haber votado masivamente por Castillo, los boicots contra artistas que no se han alineado con el fujimorismo y contra los negocios cuyos propietarios no apoyan a la señora K, y la infame ola “Chapa tu caviar”, cuyos autores ojalá reciban la sanción penal que merecen. Todas son muestras de una suerte de fascismo criollo en desenvolvimiento, que recuerda a la Unión Revolucionaria de Sánchez Cerro en su feroz lucha contra el aprismo de la década de 1930.

Mientras en El Comercio Mario Ghibellini no vacila en referirse a quienes han votado por Castillo como “el enemigo”, en las redes sociales se mantiene la discriminación al calificar a los “enemigos”, esto es, a quienes nos negamos a cerrar filas con el fujimorismo. En el caso de los blancos, se les llama “caviares”; a los demás les está reservado el más agresivo calificativo de “terrucos”. Entre unos y otros, la mitad de los electores del país somos “enemigos” del fujimorismo y sus servidores.

Así continúan fracturando el país, debido a que no toleran en Palacio a un cholo a quien no puedan controlar. Keiko y su círculo tienen un propósito particular: evitar la cárcel que les espera. Para ello –valiéndose del miedo y el odio, con la complicidad de los medios de comunicación y de las redes donde se miente impunemente– han extendido socialmente una anomalía sicológica consistente en la firme adhesión a una creencia de modo tal que ninguna evidencia o prueba en contrario puede alterarla. Los especialistas la denominan delusión. Este mal se ha extendido y es el que explica las movilizaciones que en estos días claman contra el “fraude” inventado por el círculo de la señora K.

La DBA está exhibiendo sus vergüenzas sin pudor y no repara en costos porque a ellos no les interesa el país si no lo manejan. Como ha apuntado Wilfredo Ardito con acierto, sus activistas están envenenando las relaciones sociales en los sectores altos y medios, daño que será reparado con muchísima dificultad. Alientan la fuga de capitales y la desinversión. Y se pavonean con la amenaza de irse del país, lo que ciertamente pocos harán porque es en este país donde saben cómo hacer dinero. Sin embargo, su cortedad de miras –que a algunos ya los hace llamar a una intervención militar que impida el triunfo del “comunismo”– puede arruinar el país en el que se han enriquecido.


Escrito por

Luis Pásara

Abogado.


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